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La mesa de diálogo Gobierno-Generalitat, un trasto viejo que agoniza ante el desprecio de Torra

La mesa de diálogo Gobierno-Generalitat, un trasto viejo que agoniza ante el desprecio de Torra 1

Para el Gobierno, al menos para la ministra Margarita Robles, la mesa de negociación con la Generalitat son unos «juegos florales» ahora no prioritarios. Para Quim Torra y Junts per Cataluña, en tiempos de «confrontación» y a las puertas de unas elecciones, la mesa en cuestión no es más que un estorbo.

Con estas piezas, casi parece normal que la mesa cojee, y que después de una única reunión, en febrero, y de la crisis sanitaria y económica que ha venido después, la citada mesa sea más bien un artefacto del pasado que nadie sabe muy bien dónde poner. Solo para ERC, su principal impulsora, la posibilidad de abrir un foro bilateral de negociación entre la Generalitat y el Gobierno es un asidero con el que justificar ante el independentismo, y con dificultades, según se ve en las encuestas, su apoyo al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

También para el PSC, agitadores de la distensión, pero que cada vez ven más lejos la posibilidad de reconducir al secesionismo por la vía del diálogo, tanto por lo que respecta a Junts como también con respecto a ERC, formación con la que, desengaño tras desengaño, ahora mismo les despierta una desconfianza profunda, reconocen fuentes del partido a ABC.

“Arma para desgastar”

Aún y así, el líder del PSC, Miquel Iceta, aseguró ayer que si dependiese de ellos la reunión de la mesa de diálogo se podría celebrar «mañana mismo», incluso con el riesgo de que algunos partidos lo puedan usar como arma para desgastar a sus adversarios -«e incluso a sus socios», en alusión a JpC y ERC- en la campaña de unas eventuales elecciones autonómicas anticipadas. En una entrevista en Catalunya Ràdio, Iceta apuntó no obstante que la segunda reunión de dicho foro es ahora mismo muy complicada por la poca predisposición del presidente Torra, que ya ha decidido ir a elecciones «con la bandera de la confrontación», en alusión a la expresión usada por el fugado Puigdemont y su sucesor.

«Si tú quieres ir a unas elecciones con la bandera de la confrontación, no puedes ir de la mano de una mesa de diálogo. A veces creo que pedimos peras al olmo, pedimos cosas que no pueden ser. Si tú quieres confrontación, no tienes prisa alguna ni estímulo para reunir la mesa de diálogo», apuntó Iceta. Como si se tratase de darle la razón, Torra le respondió:«Mi querido, quizás antes de decir según qué cosas, hable con la ministra Robles y sus juegos florales». Torra, se nota, quiere hablar.

En ERC, donde ven como las encuestas señalan que la ventaja que mantenía con JpC se va acortando, no tienen otra que salir a defender la negociación con el Gobierno. La secretaria adjunta y portavoz de ERC, Marta Vilalta, lamentó que el independentismo haya entrado en «un debate estéril», atacando a JpC asegurando que «han perdido de vista quién es el adversario». En concreto sobre la mesa de diálogo, Vilalta señaló que si bien es una vía «complicadísima», «ERC no lo dejará de intentar todo para conseguir sus objetivos». Sobre el parón que vive la mesa, sin fecha para la próxima reunión, Vilalta apuntó que «no es cuestión de decir quién debería convocar» tanto como «de trabajar para generar un consenso compartido de que es una vía útil», un trabajo que ha dicho ERC «tiene toda la disposición» para llevar a cabo. Como se ve, las expectativas son más bien escasas.

Quien más entusiasmo mostró, casi más que ERC, fue el ministro de Consumo y coordinador general de IU, Alberto Garzón, que aseguró en la Ser que la negociación entre gobiernos «tiene que tener lugar cuanto antes mejor» con los actores políticos con los que estaba prevista.

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