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Economía

La economia domestica

La inmensa mayoría de los abuelos y hasta de los padres de quienes pasamos los cuarenta; no poseían la instrucción que brindan los secundarios, los profesorados y las universidades. En el mejor de los casos, primario completo y gracias: Eso si, eran poseedores de una civilización, de la de hogaño carecemos, exceptuado paradójicas excepciones. Ellos tenían su huerta. Su general. Sabían hacer conservas y embutidos. Amasaban y cocinaban su pan. Confeccionaban, y remendaban la decano parte de sus vestimentas. Llegó luego, lo que se conoce como sociedad industrial. .La muchedumbre comenzó a trabajar en fábricas y oficinas. Se creyó, y en un olvido fue cierto, que los sueldos y salarios alcanzaban para habitar. Que todos tuvieran un trabajo fijo; se daba casi por descontado. Las producciones “caseras” fueron reemplazadas por las producciones a escalera y aquel tiempo donde todo bancal hecho en casa, pasa a ser nostalgia.

Pero hubo un momento; en que esa civilización industrial (que solo llegó deformada a la Argentina y en distinto a su interior) comenzó a tambalear, y ello fue por principios de la década del setenta: Hubo como siempre voces pioneras como Schumacher; que en su volumen “Lo pequeño es hermoso” de 1973, mostraba las bondades de lo que pasaría a denominarse.

“tecnología apropiada”; que en otras palabras, era la reivindicación de lo que nosotros conocíamos como “lo casero”

A países como el nuestro, la “sombra” de la crisis se nos vino a mediados de 1982 Cuando las pasiones se aquieten; se reconocerá que el Mensaje de Parque Norte del presidente Alfonsín en el verano de 1986; certificó la entrada a pleno de lo que se conoce como sociedad postindustrial.

El estilo de vida de la sociedad industrial hizo perder la cultura de

“lo casero”: Ello solo subsistió, curiosamente en algunas áreas rurales marginales.

Los nuevos tiempos sugieren el reaprendizaje de las tecnologías apropiadas.

Más como la transmisión de procreación a coexistentes se perdió, urge propagar la cultura de “lo casero ” a través del sistema educativo

Recientemente nos hemos enterado vía “LA REFORMA” de experiencias como el curso para docentes de técnicas agropecuarias que tuvo ocasión en Ojeda. O la invocación “…pampeanos a las abejas” formulada por el profesor

Norberto Martín desde Ingreso Italia.

De mis amigos Gusto Ortiz, Marito Monti v Juan Enrique Romero, he conocido experiencias como las piscicultura; la cría de pavos con nata caprina; la elaboración de abonos naturales (composit); la producción de energía a través de la fermentación del estiércol, o la alconafta a partir del maíz o sorgo sacarino.

Quedan incluso en las viejas bibliotecas, aquellos almanaques o cartillas del Servicio de Agricultura, donde se daban consejos para las huertas y granjas familiares. Todas esas experiencias del pasado o las actuales a escalera pequeña, debieran ser empleadas para un Software Universal de Pertenencias Domestica, a encarar desde la esfera institucional que corresponda.

En nuestra óptica; este retorno sistemático a lo casero, habría de sobrevenir por el sistema educativo. En cada escuela primaria, los comedores existentes o a crearse deberían abastecerse total y/o parcialmente con los productos de las huertas y/o rancho de las respectivas escuelas, operadas por los maestros; alumnos y padres organizados en cooperadoras: Sabemos que esto se hace con éxito en muchos lugares; mas debe hacerse en todos los sitios. La producción de estas huertas y/o granjas no debería exceder lo necesario para el comedor al que abastece. Intentar comercializar sistemáticamente dichas producciones sería contraproducente.

Al difundirse estas prácticas de Posesiones Doméstica mediante el sistema educativo; se aseguraría. que los niños y sus padres” trasladen” la modalidad aprendida a sus propios hogares. Resulta obvio apuntar; las acciones de refuerzo de esta tarea: que podrían efectuar los medios de comunicación.

Sé que la modalidad aquí propugnada encuentra detractores ideológicos.

Sin obcecación de ello y respetando la disidencia, creo que el retorno a “lo casero” es una alternativa para recuperar la calidad de vida de numerosas familias argentinas que viven fuera de las megalópolis del país.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. roman

    20 noviembre, 2012 at 4:42

    diferencia de la economia domestica y la industrial

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