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Entrevista a Antoni Dalmau, veterinario: "El sello Welfair nos garantizará no volver a ver imágenes de cerdos ahogándose en las crecidas de los ríos"

Entrevista a Antoni Dalmau, veterinario: "El sello Welfair nos garantizará no volver a ver imágenes de cerdos ahogándose en las crecidas de los ríos" 1

Veterinario y con un doctorado en comportamiento animal (etología) por la Universidad Autónoma de Barcelona, Antonio Dalmau lleva involucrado casi dos décadas en el desarrollo de sistemas para garantizar el bienestar físico y emocional de los animales en las explotaciones avícolas, lecheras y ganaderas de carne a través del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries, institución pública de la Generalitat de Catalunya. 

Ya en el periodo 2004 a 2009 fue uno de los 300 investigadores europeos que participaron en el proyecto de la Unión Europea Welfair Quality, centrado en redefinir el concepto de bienestar animal en explotaciones. El proyecto estaba dotado con 7 millones de euros y de él salió un estándar de certificación de bienestar animal para poder ser aplicado en explotaciones de cualquiera de los países miembros. 

En esta entrevista Dalmau nos explica por qué es importante que existan este tipo de certificaciones, así como la razón por la que los consumidores deben conocer la existencia de las mismas y acostumbrarse a exigirlas en sus alimentos de origen animal. 

¿En qué consiste el sello Welfair?

Para entenderlo debemos retroceder al año 2009, cuando Welfair Quality consigue la redefinición del concepto de bienestar animal, que contempla no los parámetros físicos, como espacio de estabulación, alimentación, etc., pero sí otros relacionados con el bienestar emocional. De repente no se trata de cuantificar la dimensión de las instalaciones ni la calidad del pienso, sino todo lo que deriva de un buen trato integral y que se refleja en la felicidad de los animales. 

Hay un concepto dentro dentro de Welfair Quality, y por supuesto de Welfair, que es el de “tener una vida que merezca la pena haber sido vivida”. Es obvio que el animal está siendo explotado y que en muchos casos terminará sacrificado, pero en lo que dure su vida se trata de garantizar que esta ha merecido la pena. En esto consiste el sello; parece que es poco, pero implica muchas cosas y en muchas direcciones. 

¿En qué fase de implementación estamos en España?

En España hemos creado desde el IRTA, en conjunción con su homólogo vasco NEIKEN, el sello Welfair, que es una implementación directa de dos protocolos: por un lado Welfair Quality, que mesura el bienestar en ganado vacuno de leche y carne, pollos y gallinas, porcino y ovino. Y por el otro AWIN, un protocolo posterior que sirve para otras especies como pavos, patos o conejos. 

Actualmente el sello Welfair ha alcanzado su presencia en 4.000 supermercados en España, donde los consumidores pueden comprar productos animales con garantía de bienestar animal según el protocolo que hemos diseñado y que las principales empresas de certificación conceden a las explotaciones auditadas. 

En realidad esta cifra es insuficiente si la comparamos con otros países como Reino Unido, pero muestra una tendencia hacia la concienciación del bienestar animal en toda la cadena, desde el productor al consumidor pasando por los grandes distribuidores. 

¿Cuál sería el óptimo? 

El óptimo sería que todos los distribuidores, grandes y pequeños, exigieran a las explotaciones que les proporcionan los productos, la tenencia de Welfair, como garantía certificada de que los animales han tenido o tienen “una vida que merece ser vivida”. Esto no es sencillo por muchos motivos, desde la concienciación social al coste económico, ya que la certificación no es barata debido a que implica tener auditores que observan en comportamiento animal y además supone, para mantener el sello año a año, contratar un empleado casi exclusivo para garantizar “la felicidad de los animales”. 

Y digo felicidad porque está demostrado que los animales experimentan sentimientos positivos, no solo negativos de miedo, estrés, etc., y por tanto debemos aumentar estos sentimientos tanto como sea posible durante su vida. Posteriormente en otras fases lo ideal sería poder refinar este sello para evaluar diferentes niveles de bienestar animal. 

Pero el sello pone toda la presión sobre el productor, cuando las causas de la falta de bienestar animal son muchas veces los bajos márgenes que obtienen por culpa de los precios que ofrecen los grandes distribuidores.

Es cierto que el ganadero es el que se ve más presionado, pero el sello a la vez le puede servir de arma para hacerse valer tanto delante del consumidor como frente al distribuidor. Al fin y al cabo es el consumidor el que presiona al supermercado para que le ofrezca productos con garantía, y este se ve obligado a buscar productores con el sello, que no son tantos. 

Así, cuando tienes el sello te diferencias del resto y puedes exigir mayor margen por tu producto. También te visibilizas frente al consumidor, que ya no ve un pollo o unas costillas de cordero envueltas en plástico, sino un productor que trata bien a sus animales. 

Es decir que es un modo de luchar contra este capitalismo de tirar precios de algunas grandes superficies…

Sin duda lo ideal sería que los ganaderos, que ahora rozan la mera subsistencia, consiguiesen un margen de presión sobre el distribuidor para que cambiase se modelo y valorase los productos de la explotación viendo a los animales como lo que son y no solo kilos de carne. Para ello es muy importante la participación del consumidor como actor de presión al exigir el sello Welfair. 

Siendo gráficos: ¿es el sello un modo de garantizar que desaparecerán imágenes como la de unos cerdos ahogándose en una explotación aragonesa por la crecida del Ebro? En aquel caso se dijo que no se socorrían porque era más barato que los retirase muertos la Administración… 

Este caso que me comentas es muy visual de lo que implica esta visión de la explotación como una factoría de carne sin más, donde ni el distribuidor valora la mercancía del productor ni este ve a los cerdos como cerdos, es decir animales con sentimientos, sino como una inversión a rentabilizar. Si el sello Welfair se impone, tendremos una garantía de que este tipo de situaciones serán erradicadas, y para ello es crucial la voluntad del consumidor. 

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