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El verdugo de la niña Naiara achaca su crimen al «estrés»: la torturó hasta matarla

El verdugo de la niña Naiara achaca su crimen al «estrés»: la torturó hasta matarla 1

Iván Pardo (36 años), verdugo de la niña Naiara (8 años), achaca su brutal crimen al «estrés» que, según dice, sufría cuando mató a la pequeña. Naiara era su sobrina política, hija de la pareja de su hermano. La niña estaba conviviendo unos días en casa de Iván Pardo, junto a la madre del acusado y a dos sobrinas carnales de él, dos niñas que tenían en ese momento 12 y 14 años. El crimen tuvo lugar el 6 de julio de 2017 en Sabiánigo (Huesca), y se juzga desde este miércoles en la Audiencia Provincial oscense, en un juicio con jurado que preside el magistrado Santiago Serena.

«Lo quiero achacar al estrés, al cúmulo de problemas con la empresa, porque no le encuentro explicación», ha afirmado este miércoles Iván Pardo a preguntas de su abogada defensora, cuando ésta le preguntó en el juicio qué explicación o motivación da a la mortal tortura a que sometió a Naiara durante horas.

Esta declaración del acusado ante el tribunal va en línea con lo argumentado también por su abogada en el escrito de defensa, en el que afirma que Iván Pardo, cuando cometió el crimen, «no estaba pasando por una situación fácil» porque tenía «problemas en el trabajo, con su pareja y de salud». Según la abogada -en línea con lo que ha ratificado de viva voz el acusado-, Iván Pardo atravesaba una situación de «alto estrés» que le desencadenó «ira incontrolable, estado de arrebato y obcecación insuperables».

El verdugo de Naiara permaneció durante todo el juicio con la cabeza agachada, mirando constantemente hacia el suelo y moviendo su pierna derecha de forma nerviosa, constante y compulsiva.

La defensa de Iván Pardo pide que el acusado sea condenado por un delito de lesiones dolosas y homicidio culpable, mientras que la fiscalía y la madre de la víctima reclaman para él prisión permanente revisable por asesinato agravado. Por su parte, el padre biológico de Naiara solicita una pena de 25 años de prisión por asesinato y cuatro años y medio por otro delito contra la integridad física y moral.

El acusado ha asegurado ante el tribunal que no quería matar a la niña y que le pide perdón «cada día». «Se me cayó el mundo», ha dicho al ser preguntado cómo reaccionó al saber que Naiara estaba muerta.

Durante la primera sesión del juicio por este crimen se ha dado lectura a los escritos de la fiscalía y de las acusaciones, en las que relatan la
prolongada y brutal tortura
a la que Iván Pardo sometió a su sobrina política hasta matarla. Él se declara único y exclusivo culpable de lo ocurrido y exime de responsabilidad a su hermano y a su madre.

Un banquillo con tres acusados

Iván Pardo se ha negado a contestar las preguntas de la fiscal y de las acusaciones. Solo ha aceptado responder a su abogada defensora y al letrado que defiende a su hermano Carlos Pardo y a la madre de ambos, Nieves Pena. Hermano y madre también están acusados en este juicio. La fiscal del caso pide para ambos tres años de prisión. Los considera culpables de un delito de violencia psíquica y física habitual en el ámbito familiar.

El padre biológico de la víctima pide para el hermano y la madre de Iván Pardo 18 años de prisión: 15 por un delito de asesinato por omisión y 3 por otro contra la integridad física y moral. Por su parte, la madre de la víctima no pide para ellos pena alguna. Esos dos acusados proclaman su inocencia y reclaman su libre absolución. Carlos Pardo y Nieves Pena también declararon este miércoles en el juicio, pero solo aceptaron contestar a su abogado.

Entre las pruebas incriminatorias aportadas al proceso figuran mensajes que se intercambiaban entre ellos, en los que aluden a los violentos castigos que sufría la pequeña para, supuestamente, exigirle que estudiara más.

Horas de letales tormentos

Iván Pardo tenía 33 años cuando cometió el crimen. Según coinciden en destacar la fiscalía y las acusaciones, sometió a la niña Naiara a una tortura despiadada durante horas. Y luego se negó, también durante horas, a que se llamara a los servicios sanitarios para intentar salvarle la vida. «Quise ganar tiempo para ver si la reanimaba», ha esgrimido el acusado este miércoles, durante el juicio.

En su relato de hechos, la fiscal detalla cómo Iván Pardo sometió a Naiara a una tortura «de forma salvaje, despiadada e inmisericorde», con brutales golpes, descargas eléctricas y quemaduras que dejaron decenas de marcas en todo el cuerpo de la pequeña. Iván Pardo está acusado de obligar a sus sobrinas carnales, de 12 y 14 años, a presenciar la brutal agresión e incluso a ayudarle facilitándole los objetos que les iba solicitando para los tormentos que aplicaba a Naiara.

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