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División en el Gobierno entre PSOE y Podemos sobre los ajustes en los Presupuestos de 2021

División en el Gobierno entre PSOE y Podemos sobre los ajustes en los Presupuestos de 2021 1

Los Presupuestos Generales de 2021 aún no tienen ni boceto, pero en plena negociación entre PSOE y Podemos sobre su contenido ya comienzan a saltar chispas sobre qué medidas de contención o ajuste pueden incluir: desde la posible congelación de los salarios de los empleados públicos o la subida de impuestos que contendrá. El último en pronunciarse al respecto fue el ministro de Consumo, Alberto Garzón, quien advirtió ayer en una entrevista en Onda Madrid de que «sería un error» y por tanto «no puede estar en la hoja de ruta» del Gobierno, congelar el sueldo a los funcionarios.

El titular de Consumo alertó de que sería «absolutamente erróneo hablar de recortes sociales y laborales», en general pero sobre todo «en un momento como éste, en el que lo que se debe hacer es estimular la economía por la parte de la inversión pública». Por tanto, cree que «sería un error garrafal iniciar una vía de recortes en derechos laborales, sociales y de servicios públicos» y que la congelación de salarios a los empleados públicos «no puede estar en la hoja de ruta en ningún momento», sino que al Gobierno «progresista» le corresponde recuperar los derechos y el poder adquisitivo supuestamente perdidos por los funcionarios bajo el anterior Ejecutivo del PP.

Error económico

Preguntado si entonces él no es partidario de esta posibilidad que ayer no descartó la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, contestó: «No, absolutamente, hay que decirlo de forma muy clara». E insistió en que sería «un error desde el punto de vista macroeconómico y desde el punto de vista de la justicia social».




También ayer por la mañana, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, dejó la puerta abierta a una posible congelación del sueldo de los funcionarios. «Desde el punto de vista macroeconómico no es muy relevante como podría ser en otras circunstancias», señaló en una entrevista a la Cadena Cope, ya que la evolución de los precios está siendo «muy contenida», con una caída en los últimos doce meses del IPC del 0,5% en agosto, una expectativa de inflación negativa de año y también «muy contenida» en 2021. Un mensaje en el que coincidió con el dado, un día antes, por la vicepresidenta tercera de Asuntos Económicos y Telecomunicaciones, Nadia Calviño, en un momento en el que Funcas augura que la inflación este año será del -0,2%, por lo que una congelación permitiría incluso ganar poder adquisitivo. Y después de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, señalara que es una opción que «hay que estudiar».

Como fuere, este no es el único asunto en el que las posturas de Unidas Podemos y PSOE chocan de cara a las cuentas de 2021. Las subidas de impuestos acordadas entre ambos partidos en el pacto de Gobierno rubricado a finales de 2019 es otro de los frentes. Si bien, como informó ABC, el grueso de la subida de impuestos se postergará, apuntando al incremento de Sociedades, debido a que en plena crisis no es buen momento para elevar la factura fiscal de las empresas, Podemos no renuncia a aumentar la presión fiscal a las rentas altas. El pacto llevaba incluido un aumento del IRPF a los que ganasen más de 130.000 euros tal y como se incluyó en el fallido proyecto de Presupuestos para 2019. Garzón ayer reiteró que «el propósito de Unidas Podemos siempre ha sido subir los impuestos directos a los tramos más altos» y que «eso implica IRPF», una medida que llegará «tarde o temprano».




«No tengo la impresión de que vaya a haber modificaciones en este momento», contrapuso ayer Escrivá. La formación morada batalla este punto, junto al de gravar más los grandes patrimonios. A cambio de postergar la subida de impuestos a lo largo de la legislatura, Podemos pretende conseguir más concesiones sobre el lado del gasto, sobre todo social, en un momento en el que, con los 140.000 millones de préstamos y transferencias que vienen de Europa, el techo de gasto se disparará hasta un nivel inédito, señalan fuentes de la negociación.

Bonificaciones

Sin embargo, en 2021 echarán a andar más ajustes. Tanto desde Podemos como del PSOE coinciden en que vendrán de bonificaciones y deducciones, aunque las diferencias están en los impuestos y los afectados: la formación morada mira a determinados tipos reducidos del IVA.

Escrivá recordó ayer que se están utilizando los informes de la Autoridad Fiscal que evaluaban unos 60.000 millones de euros de pérdida de recaudación por estas bonificaciones, de forma que señaló que se van a quitar deducciones y beneficios fiscales. «Esta es la principal razón por la que España tiene un nivel de ingresos sensiblemente por debajo de la UE», abundó.

Desde la Seguridad Social se plantea penalizar con un 8% de la pensión las jubilaciones anticipadas. En cuanto a la revalorización de las pensiones, Escrivá negó ayer que vaya a haber congelación. Eso sí, si están ligadas al IPC, la diferencia será exigua en un momento en el que la inflación bucea en territorio negativo. En plena pandemia, las posturas de PSOE y Podemos están más lejanas en economía que en el resto de facetas.

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