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Aquí se localizan los engaños más frecuentes en las garantías de los productos que compras

Aquí se localizan los engaños más frecuentes en las garantías de los productos que compras 1

El 41% de las averías tiene lugar durante los dos primeros años de vida útil de un producto. Por lo tanto, guardar el tique o factura que prueba la garantía es clave para poder reclamar el arreglo o sustitución en el punto de venta. Desde la Organización de Consumidores OCU destacan que un 40% de los compradores descartan la reparación porque desconocen sus derechos, pero también por falta de claridad o de información en los documentos que se entregan en la tienda.

Tras analizar un análisis en la categoría de electrodomésticos, la OCU concluyó que los móviles son los aparatos que registran un mayor número de problemas durante los dos primeros años desde su compra debido a las múltiples incidencias relacionadas con las baterías. También se dan muchos fallos en pequeños electrodomésticos como los aspiradores, con una predominancia de averías relacionadas con la batería y el motor.

La falta de transparencia en muchos documentos de garantía se debe, en palabras del presidente de la Funciación Feniss (Fundación de energía e innovación sostenible sin obsolescencia programada), Benito Muros a que «existe una letra pequeña en las garantías que favorece siempre al fabricante y deja indefenso al consumidor. Esto conlleva que la mayoría de la veces no sea una garantía real o que los fallos que suelen tener no se incluyan en la garantía». Para solucionarlo, Muros apuesta por alargar este periodo legal de sustitución o reparaciones gratis a un total de cinco años, pero aboga además por promover que los fabricantes tengan piezas de recambio durante al menos 25 años.

Actualmente, para poder reclamar arreglos, la ley establece un periodo de garantía de dos años que se empieza a contar desde la fecha de entrega -que no de compra- del producto. Si el fabricante añade de forma voluntaria un año de garantía comercial, este periodo se suma a los dos años. En este caso, el consumidor contará hasta tres años para poder solicitar la reparación o sustitución de forma gratuita y sin coste algo. Otro de los derechos que los consumidores pasan por alto con frecuencia es que si tras la reparación o sustitución del producto, el problema persiste, el consumidor podrá exigir al vendedor el reembolso o un descuento en el precio que pagó. Además, durante el tiempo que el producto esté en reparación, la garantía queda en suspenso y ese tiempo no se recorta del plazo que queda para que se extinga la posibilidad de acceder a ella.

Comprobar el defecto

A pesar de que la ley fija un plazo de dos años de duración para la garantía, si la avería se produce durante los primeros seis meses desde la adquisición, el consumidor no tendrá que probar nada. Sin embargo, si el fallo se manifiesta una vez pasado ese periodo, desde el punto de venta sí podrán condicionar el arreglo a que el comprador demuestre que el fallo venía de fábrica.

Por otro lado, el comprador tendrá que informar a la tienda de los defectos observados en un plazo de dos meses a contar desde que se tuvo conocimiento de estos. Esto no implicará la pérdida de la garantía, pero sí deberá responder por los daños o perjuicios agravados por el retraso en la comunicación.

En los casos en los que al cliente les resulte muy difícil la comunicación con la tienda, como por ejemplo el cierre del local o cuando se trate de una adquisición en el extranjero, éste podrá reclamar directamente al fabricante.

Piezas de reparación

Como complemento a la garantía legal y con el objetivo de acabar con la obsolescencia programada, la Comisión Europea aprobó una normativa que entrará en vigor el próximo año y que obligará a los fabricantes a garantizar el derecho a la reparación a los clientes. Esto se deberá articular teniendo piezas de respuesto disponibles durante un mínimo de siete años en el caso de las neveras y de diez para los lavavajillas y lavadoras, que además tendrán que utilizar menos agua en sus programas de lavado.

Por otro lado, estas piezas deberán ser entregadas antes de que pasen 15 días hábiles de la petición y se podrán «reemplazar con el uso de herramientas comúnmente disponibles y sin daños permanentes para el electrodoméstico». El consumidor también podrá recurrir a cualquier servicio para efectuar el arreglo sin verse obligado a llamar al servicio oficial de la marca.

Sin embargo, Muros puntualiza que el principal obstáculo seguirá siendo el coste del arreglo y que, por lo tanto, estas medidas serán solo un parche. «La mayoría de reparaciones suele suponer del 70% al 80% del valor de nuevo del producto, por lo que el consumidor suele decidir comprar uno nuevo en vez de reparar», explica el presidente de Feniss. «Los electrodomésticos se suelen estropear en los primeros cinco años desde su compra y la gente opta por sustituirlos ya que el problema no es el coste de la pieza, sino el de la mano de obra», puntualiza.

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